Al margen de la archiconocida litrona, que en España conoció su época de esplendor y popularidad allá por comienzos de la década de los 80, las cervezas que habitualmente hemos encontrado los consumidores, tanto en comercio como en hostelería, han venido envasadas en botellas de 33 cl., formato también conocido como tercio. Sin duda, es el formato de botella más extendido a nivel internacional para la comercialización de la cerveza.

Mientras que los alemanes e ingleses tradicionalmente han trabajado (y lo continúan haciendo) con botellas de 50 cl. para envasar sus clásicas weizen y ales respectivamente, en España ha imperado el mencionado tercio y su hermano menor, el quinto, que, con sus 20 cl., incluso le supera en aceptación y popularidad condicionada por nuestra cultura del aperitivo y el cañeo, que ha sido nuestra principal forma de consumo de cerveza durante décadas. Sin embargo, en las tiendas y cervecerías especializadas ya es posible encontrar otros formatos de botella a los que el consumidor de la calle no se encontraba habituado hasta el momento. Por ejemplo, los belgas suelen utilizar bastante el formato de 375 cl. para sus cervezas lámbicas y los norteamericanos también usan algunos formatos totalmente inusuales en nuestra geografía hasta la reciente llegada de las cervezas craft importadas de aquel país. De este modo, entre los aficionados cada vez sorprende menos encontrar botellas de 660 ml o de 355 ml que se corresponden con 22.3 y 12 onzas respectivamente, y que en Estados Unidos se encuentran muy extendidos entre la industria cervecera.

StBernardus-Abt-Mathusalem

Botella tamaño Magnum (1,5L) de St. bernardus 12 Fuente: belgiuminabox.com

Pero sin duda el formato de botella que está adquiriendo una mayor presencia en tiendas y cervecerías, e incluso en restaurantes, es el de 75 cl., el tamaño de botella utilizado por excelencia por la industria del vino. Y es que el formato en 75 cl. ofrece tanto atractivos como ventajas que no poseen las botellas de capacidad inferior.

Por una parte, la botella de 75 cl. permite y fomenta ser compartida, lo que la convierte en la opción ideal para consumir acompañando todo tipo de platos en función del estilo de cerveza y el maridaje que se quiera realizar, y visualmente resulta más elegante y apropiada para incluir en las cartas de los restaurantes.

Además, hemos de tener en cuenta que cuanta mayor cantidad de líquido contenga la botella, más favorece una serie de circunstancias que ayudan a que la cerveza resulte comparativamente más rica y atractiva en nariz y paladar. En una botella de 75 cl. o de mayor tamaño hay una mayor cantidad neta de los dos principales elementos conservadores de la cerveza, el alcohol y los antioxidantes del lúpulo, mientras que el espacio de aire que contiene la botella en el cuello, entre el líquido y el tapón, es casi el mismo, y además la amplitud del formato permite que una mayor cantidad de líquido se encuentre alejada de la radiación luminosa exterior.

En el caso de las cervezas que continúan vivas una vez que son embotelladas, continuando por tanto su fermentación, se he comprobado que evolucionan de forma muy positiva en su interior, ya que, amparadas por la mayor cantidad de azúcares y levadura que les proporciona el formato, logran transformarse, adquiriendo una mayor complejidad tras una evolución más lenta y uniforme de su contenido.

Por encima del formato de 75cl. encontramos otro de los formatos más extendidos en la industria del vino, el Magnum (que significa grande en latín), con una capacidad de 1,5 litros, aunque a gran distancia de la botella de ¾. Suele estar reservado para ocasiones especiales como comidas familiares, o celebraciones.

Existen formatos mayores por encima del Magnum, pero suelen resultar difíciles de encontrar y a precios sensiblemente mayores debido a la limitada producción y a la capacidad, tamaño y peso de las botellas, lo que supone el empleo de una mayor cantidad de vidrio, incrementando notablemente el coste. Es importante recordar al respecto que no existe, por tanto, una correspondencia lineal entre la capacidad y el precio final, ya que éste crece no sólo en función de la cerveza contenida. El envase en sí es lo que encarece en mayor medida este tipo de formatos. Eso sí, sin duda estas grandes botellas resultan imponentes y en muchas ocasiones son utilizadas como elementos decorativos en los locales especializados. También suelen ser utilizadas para grandes celebraciones y regalos de empresa, siendo al mismo tiempo muy cotizadas por los coleccionistas.

Estos formatos reciben los nombres de personajes bíblicos, y alcanzan los 3, 6, 9, 12 y hasta 15 litros.

Distintos formatos Fuente: www.acontia.es

Distintos formatos de botellas Fuente: http://www.acontia.es

 

Jeroboam (3 litros): Jeroboam fue quien fundó el reino del norte de Israel tras haber sido recaudador de impuestos y comerciante de esclavos en el pasado durante el reinado de rey Salomón. Muerto el sabio rey, Jeroboam se enfrentó a Roboam para conseguir el trono que gobernara las 10 tribus del norte de Israel.

Matusalem (6 litros): Abuelo de Noé y patriarca de enorme longevidad que según el Antiguo Testamento llegó a vivir 969 años. El motivo de la elección del nombre se atribuye a la cualidad de conservación que experimenta el Champagne en botellas de gran capacidad.

Salmanazar (9 litros): Nombre del monarca asirio que ocupó el trono sobre el año 1250 a. C. Etimológicamente, existe la teoría de que el nombre procede del término “salma”, una medida de capacidad usada en Sicilia.

Balthazar (12 litros): Significa “Rey de los Tesoros”. Es el nombre que la tradición otorga a uno de los Magos de Oriente que acudieron al nacimiento de Jesucristo, ofreciendo como presente mirra, símbolo de mortalidad.

Nabucodonosor (15 litros): Uno de los monarcas más importantes de la historia de Babilonia, responsable de forjar un nuevo imperio babilónico y de la construcción de los jardines colgantes de Babilonia, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

También existe algún otro formato intermedio como el Rehoboam con una capacidad de 4,5 litros y el bautizado como Melchor o Salomón con nada menos que 18 litros, e incluso superiores pero que son utilizados mayormente en el mundo del vino, en especial en el embotellado de espumosos.

Por: Juan Antonio Barrado (JAB)

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3 comentarios en “No todas las buenas esencias vienen en “frasco” pequeño

  1. Magnifico!! algún nombre que otro se me escapaba!

    Muy interesante! El problema, bajo mi punto de vista ( no es realmente un problema) es la dificultad para hacerte con una botella, pero es lógico muchas tiendas no se arriesgan a traerlas para quedarse tirado con una botella que te puede salir 50 euros o mas.
    Seria genial y yo sería uno de los que compraría algún formato grande, que en ocasiones es maravilloso para disfrutar con familia y amigos

    Lo de mejorar y seguir madurando en ese formato lo he podido comprobar con st Bernardus y cHIMAY, ya me gustaría a mi poder disfrutar más de algunas que son difíciles de pillar!!

    Un saludazo Juan Antonio!!!!!

  2. Si en algún momento estas interesado en algún botellón, aunque no lo tengamos en tienda, pregúntanos y te decimos que podemos conseguir y precio!!! Hay varias que llegan.

    Chimay y St Bernardus en estos tamaños son, como indicas, claros ejemplos de como mejora la cerveza en espacios mayores.

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